| El paisaje del altiplano es, por esencia, mágico; maravilloso; de una fisonomía que puede resultar o perturbadora o poética. De esta poesía telúrica, por decirlo así, nacieron las cosmologías.
Construyendo hace milenios, un mundo inteligible para el arcaico poblador de la paramera y de los lagos.
Esto es lo que desea... |